lunes, 11 de noviembre de 2013

Cuestión de ex novios y redes sociales ...

'De todos los cafés del mundo, tuvo que elegir el mío' ... así se lamentaba el bueno de Rick en 'Casablanca' cuando se reencuentra con su ex Ilsa en la otra punta del mundo, en el bar que él regenta y donde la última persona que se esperaba encontrar era a ella. Ya se sabe, una mariposa bate sus alas en Pekín y, al otro lado de la tierra, dos ex-novios se cruzan, se paran y su mundo se tambalea ...

Si Rick e Ilsa hubieran roto su relación ahora, quizás la frase más célebre de 'Casablanca' (con permiso de la final) no hubiera hecho falta. Estoy seguro de que él le hubiera bloqueado a ella en Facebook pero Ilsa habría acabado por leer el blog de Rick, cotillear su Instagram, ver que había abierto un local en Casablanca ... No sólo eso, alguno de los dos se las habría apañado para poner algún tweet con doble sentido, algo que sólo el otro pudiera entender y que se deja ahí, en el ciberespacio, con la esperanza de que se lea. 

Los corazones rotos, en época de redes sociales, tardan mucho más en recomponerse.


El viernes, durante mi turno en el bar que nos da de comer mientras el cine nos brinda esa oportunidad (¡JA!) que nunca llega, levanté los ojos de las cañas y me encontré, mirando la carta, a la última persona que me habría imaginado ver allí, un ex novio de la época de la facultad, la típica relación tormentosa que nos curte y que uno cree que jamás olvidará ... pero sí, de repente me encontré mirando a un extraño que casi ni reconocía. Antes de llamarle por su nombre, pensando que ojalá tuviera un doble y realmente no fuera él, me di cuenta de que ya casi ni me acordaba de esa persona. Estaba muy guapo, eso sí, extraordinariamente fibrado, vestido y peinado a la última e insultantemente moreno. Le llamé y sí, era él, no había dobles que valieran ... se acercó e imaginé que él pensaría algo parecido de mí respecto a cómo había cambiado: yo ahora llevo el pelo corto, despeinado, tengo un pendiente en la nariz que antes no existía, diez kilos menos y una mezcla extraña de acentos. Yo hacía tiempo que había dejado de cotillear su blog y su facebook, no le pregunté si él había hecho lo mismo pero imaginé que sí por las preguntas que me hizo. Es curioso como dos personas que han tenido el sabor del semen del otro en su boca, son capaces de comportarse como dos perfectos y cordiales desconocidos con el paso del tiempo ...

Al contrario de lo que le pasaba a Rick y a Ilsa, mi generación se da cuenta de que se ha curado el corazón cuando deja de cotillear las redes sociales del otro:


Yo nunca estuve con nadie en el colegio o en el instituto, no perdí la virginidad hasta los 20 y no me enamoré de verdad hasta los 21, durante el tercer curso de periodismo en la facultad. Pero recuerdo a amigos que lo pasaron fatal con 17 años, cuando te prendas de alguien, emprendes una relación y acaba saliendo mal ... y te lo tenías que encontrar todos los días en el patio, en el recreo, entre cambios de clase o en la plaza del pueblo (algo muy normal cuando te has criado como yo en una localidad de no  más de 6.000 habitantes). Y da grima pensar que para mi generación una ruptura o un ex siempre va a ser así ... porque facebook, instagram o twitter siempre nos va a recordar que sigue ahí, que se ha vuelto a emparejar, que sigue en pie, que visita sitios sin ti ...

Pobre Rick, el tuvo que irse a Casablanca para olvidar a Ilsa y, aún así, ella acabó entrando en su local. Estoy seguro de que, en épocas de instagram, ese reencuentro tendría más de 500 likes.

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