miércoles, 23 de octubre de 2013

Sobre la fiesta del cine, Montoro y 'Caníbal' ...


Colas kilométricas. Horas de espera sazonadas con conversaciones cinéfilas y miradas interminables a la cartelera preguntándose '¿qué peli vemos?'. Nada que ver con los últimos meses, e incluso años, donde uno tiene que salir de casa con la película que va a ver bien pensada y sabiendo que, probablemente, no pueda volver a una sala en unas semanas. Estos dos últimos días no, los vestíbulos de los cines volvían al pasado, como si se hubiera abierto un agujero en el tiempo, para verse llenos de espectadores pero, sobre todo, de ganas de disfrutar de una historia sentados en una butaca y soñando sobre una pantalla blanca. ¿La culpa de todo? Entradas a 2,90 euros gracias a 'La Fiesta del Cine', aunque algo me dice que el efecto sería similar si se dejaran en 5 o 6 euros durante todos los días. Al señor Montoro, que cada día se parece más al Pingüino del Batman de Tim Burton (no por lo desagradable de su físico, que también, sino por el odio a la ciudad/país para el que trabaja), debería hacer una regla de tres de esas que tanto le gustan a él para ver si con precios bajos se recaudaría más que con el demencial importe que tenemos que sufrir los españoles por una entrada. Monty, te lo pongo fácil, sólo el lunes se recaudó un 500% más que la última semana así que tú, que tanto te gustan los numeritos y que para eso controlas Hacienda (aunque la mano que mece la cuna de la cultura es tuya, para qué negarlo), deberías darte cuenta de algo que hasta a Pocoyó y Caillou les resultaría obvio.

Porque no se trata sólo de los cines, los bares de los alrededores estaban llenos hasta la bandera, con comentarios sobre la vida y el cine entre cañas y pinchos. En las terrazas que hay frente a los Golem no cabía un alma, las cervezas volaban y los camareros flipaban entre cobro y cobro de gente que comentaba la intensidad de 'La herida', la frialdad de 'Caníbal' o lo redonda que es 'Prisioneros'. Monty, a lo mejor reactivar el cine sirve para que los negocios alrededor de las salas se reactiven. Piénsalo un poco, se trata al fin y al cabo de números de esos que tanto te la ponen durísima.

Durísima también se la pone a Carlos (Antonio de la Torre) matar y comerse a mujeres en 'Caníbal', nuestra elegida para el primer día de la Fiesta del Cine. Y han pasado dos días desde que la vi y aún soy incapaz de decidir si me gustó mucho, poco, bastante o nada ...


Fría hasta el agobio, lenta y orgullosísima de esa lentitud, romántica a pesar de la barbarie, y aterradora en dos escenas que valen su peso en oro, 'Caníbal' es una rareza que quiere ser convencional pero al final no se decide ni por una cosa ni por otra. Y todo queda en tierra de nadie, como en mitad de ese pasillo de casa granadina que Antonio de la Torre cruza una y otra vez, y una otra vez ... y una y otra vez. Pero el caso es que Manuel Martín Cuenca se las apaña para que la película acabe siendo hipnótica, que a pesar de tener la sensación durante el metraje de que llevas años sentado en el cine, no mires el reloj ni una sola vez ... y de que maneja la cámara de cine como nadie. Cuando uno cree que la peli se ha venido abajo, Cuenca se saca de la manga un plano magistral o una escena deslumbrante y, de repente, 'Caníbal' sube para después volver a bajar y a subir. Su visionado es agotador pero merece la pena por esa sensación tan extraña que te da algo irregular, imperfecto pero consciente de que tiene que ser así para llevar a buen puerto la película.

Y señores distribuidores, dueños de los cines, amiguitos del Gobierno con ganas de vendetta ... salid a la calle, ved a la gente haciendo colas de horas para ver una película y tomar, por primera vez en mucho tiempo, una decisión inteligente. Los españoles queremos seguir soñando en una sala oscura (¡y no hagáis bromas con esto, animales de granja!)

domingo, 6 de octubre de 2013

De cómo aparece tu foto en una web porno de ositos adolescentes.

El descubrimiento empezó de manera casual, un pitido en el iPhone que me avisaba de que alguien me había comentado algo en twitter/facebook/instagram/demáspornografíaemocionalconlaquenosexponemos ... dejo la escoba y me dirijo al salón, cojo el inventito de Steve Jobs y veo que en twitter alguien llamado Teen Bear Magazine me ha mencionado, diciendo más o menos lo siguiente:


Pincho y me aparece el siguiente enlace, adornado con una foto mía que uso para el perfil de facebook y que colgué hace un par de semanas en instagram:


Ojiplático descubro que el tan Teen Bear (algo así como osito adolescente) me elige mistergram del día, o algo así ... u osito del día, vete tú a saber. Lo primero que pienso es que los osos deberían cabrearse porque la tal web me incluya en su gremio, a mí que apenas levanto 1,70 del suelo, uso una S (aunque según Amancio Ortega tengo una M) y, después de varias gastroenteritis, mi cuerpecillo se ha quedado en tierra de nadie entre la talla 38 y la 40. Vuelvo a mirar el reconocimiento que Teen Bear ha dado oportuno entregarme y, temiendo ya lo que me voy a encontrar, pincho en la web para verla completa ...

... y ahí me encuentro yo, en el centro del mes de octubre, entre chulazos, culos peludetes, pollas erectas y corridas monumentales (que, aunque en el recorte de abajo no salgan, os aseguro que están un poco más por encima de mí, eso sí, sin chorrearme). 


¿Puede ser éste mi mayor triunfo hasta ahora? ¿Ser mistergram del día en una web porno de ositos adolescentes? Pues si esto es así quiero mi banda, quiero mi corona, quiero mi ramo de flores, quiero que me pregunten por mi país y quiero decir, con lágrimas en los ojos y el rímel corrido, que lo único que quiero pedir durante mi reinado es ... LA PAZ EN EL MUNDO.